Antes de grabar un vídeo, lanzar una campaña o construir una narrativa interactiva, conviene detenerse en una pregunta que a menudo se pasa por alto, ¿a quién nos dirigimos exactamente? El mapa de empatía es una herramienta sencilla y potente para responderla. En lugar de imaginar una audiencia abstracta, nos obliga a describirla con concreción a través de seis dimensiones complementarias como son, qué piensa y siente, qué ve en su entorno, qué oye de quienes le rodean, qué dice y hace, qué le frustra y qué espera lograr.
Esta plantilla está pensada para el aula universitaria, pero funciona en cualquier contexto donde haya que comunicar con intención. Es especialmente útil como primer paso de un proyecto ya sea educativo, social o de cualquier otro ámbito. En este caso, además, incluyo un cierre metacognitivo que invita a identificar tres decisiones de diseño que cambiarían si la audiencia fuese distinta.
